Cazadores
ROSA MONTERO
EL PAÍS-Última - 14-02-2006
Sé que hay cazadores sensibles y amantes de los animales. Lo sé
porque me lo ha dicho gente fiable, y me lo creo de la misma manera
en que creo en la existencia de los agujeros negros, aunque jamás los
haya visto y me resulten difíciles de comprender. Lo que mis ojos
contemplan y mi corazón entiende, en cambio, es una realidad muy
diferente. Yo lo que he visto son hordas de tipos disfrazados de
rambos de guardarropía que transportan a sus pobres perros en
indignos remolques en los que los animales no pueden ni ponerse de
pie. Estas Navidades, paseando por el Canal de Castilla, en Palencia,
caímos sobre un grupo así. Eran cinco o seis tíos con sus grotescas
vestimentas medio militares, sus perros a los pies y sus escopetas
preparadas. Rodeaban en silencio una mata de arbustos de no más de
cuatro metros de diámetro. Sin duda esperaban que saliera una pieza,
un animalillo forzosamente pequeño y tal vez ya herido que se había
refugiado allí dentro, aterrorizado, con el corazón retumbando en el
pecho. Era evidente que el bicho estaba perdido. Deben de sentirse
muy valientes estos esforzados cazadores tras acosar y abatir, media
docena de ellos y con armas de fuego, a un animal
indefenso y tembloroso.
Y aún hay algo peor. Mucho peor. Acaba de terminar la temporada de
caza y ya empiezan a aparecer. Hablo de los galgos ahorcados, de los bosques
fantasmales súbitamente llenos de perros torturados. Ya saben, los
ahorcan para no gastar ni siquiera una bala con ellos. Y, para
divertirse, les dejan con las dos patas traseras apoyadas en el
suelo,de modo que el tormento se prolonga. A veces tardan días en
morir. "Ya he puesto a bailar a mis perros", suelen decir, jocosos.
Un pobre animal, con el cuello atrozmente cortado por la cuerda con
la que intentaron matarle, ha estado deambulando por el pueblo de
Gerena durante varios días sin que nadie, ni los vecinos ni el
Ayuntamiento, hiciera nada por aliviar su agonía. ¿Será quizás un
pueblo de cazadores? De los malos cazadores, no de los buenos que me
dicen que existen. Sólo en Extremadura hay 9.000 galgueros y cada uno tiene entre quince y veinte perros.
Cuánto horror, cuánto sufrimiento innecesario, qué clamoroso silencio el de las víctimas.
Cazadores, por Rosa Montero
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SaRu
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9:23 p. m.
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